No creo que nunca sea feliz pero...
Pero si todo el mundo se redujese a las caras que veo por la mañana en mi autobús, podría ser la más risueña de todo el universo. Y es que las prisas, los madrugones y los retrasos en el transporte público no son buenas semillas para las sonrisas.
Yo al menos te tengo a ti tonteando en mis recuerdos.



abarco dijo
Gracias por añadirme aunque perdona que no haga yo lo mismo. No lo hago pero me mantengo fiel leyendo a quien sé que tiene una cierta proximidad por similitudes entre los blogs.
Tú hablas de sensaciones al igual que yo. y siempre es placentero leer lo que alguien extrae de lo más profundo de su ser, sus inquietudes, lo que demanda de la vida.
Eres breve pero muy clara, me gusta.
Un saludo.
6 Noviembre 2007 | 01:53 PM